El luto en mascotas: decir adiós a su dueño

El luto en mascotas: decir adiós a su dueño

Los animales de compañía, ante el fallecimiento del dueño, pueden experimentar una situación de depresión, ansiedad por la separación, falta de apetito. Tanto, hasta el punto de necesitar tratamiento psicológico y/o farmacológico.

 

Pero ¿realmente las mascotas comprenden lo que significa la muerte? Desde Mónica Gómez, queremos reflexionar sobre la responsabilidad de tener una mascota así como las repercusiones que tienen en ellos, la ausencia de una persona cercana.

 

En función de las diversas especies de animales, cada uno manifiesta comportamientos de luto diferentes. Se ha estudiado e investigado que, por ejemplo, cuando los elefantes mueren, las manadas acompañan y olfatean al cadáver durante un tiempo. Lo mismo ocurre en el caso de las jirafas.

 

Sylvia Arrau, docente de Medicina Veterinaria de la Universidad del Pacífico, afirma que "en el caso de animales domésticos como el perro, al no encontrarse cara a cara con el cadáver de su dueño, no asumirían su muerte, ya que su amo simplemente desaparece. Creo que si se les permitiera un último contacto con su dueño, quizás así podrían entenderlo y continuar con su vida”, agrega.

 

Ante esta situación, lo fundamental es que su futuro dueño le aporte mucho cariño, disponga de tiempo suficiente para jugar con él, le preste atención y no lo deje solo, así como fomentar el estimulo a través del juego y los paseos. Si tras pasar varios meses, el animal sigue presentando el mismo comportamiento de luto, los expertos recomiendan recurrir a un médico veterinario.

 


En el cine y en la vida real hemos visto esta situación en innumerables ocasiones. Hoy en Mónica Gómez queremos destacar tres ejemplos emblemáticos.

 

En octubre del 2015, la historia de Pirata dio la vuelta al mundo, un perrito argentino que esperó durante meses a que su dueño, fallecido durante una operación, apareciera por la puerta del Hospital.

 

"Siempre a tu lado,Hachiko". Un film basado en hechos reales que conmocionó al planeta entero y que nos recuerda los entrañables lazos que pueden unir a una persona y una animal. Richard Gere interpreta a Parker Wilson, un profesor universitario que acoge a un perrito japonés de raza Akita al que encuenta abandonado en la estación. Cuando el dueño fallece, su mascota acude todos los días, durante 9 años, a la estación a esperarlo, tal y como lo hacía siempre al salir de la universidad. Actualmente, en esa mismo lugar, hay una estatua de bronce erigida en su honor.

 

TRUMAN. El segundo caso a descatar es la obra cinematográfica del catalán Cesc Gay quien aborda en clave de drama y humor la historia de amistad entre dos hombres que deben enfrentarse a la enfermdad terminal de uno de ellos. Un film que nos invita a experimentar un abanico de sensaciones y a cuestionarnos la responsabilidad de tener una mascota y qué hacer en el caso de que el dueño fallezca. En toda esta compleja situación y llena de decisiones individuales, hay alguien especial que se convierte en el hilo conductor de todo el largometraje: Truman, el can de uno de ellos, que en la realidad se llamaba Troilo. Un perro especializado en el trabajo con niños autistas, y que lamentablemente falleció a causa de una infección inesperada. Sin duda, un largometraje en el que Ricardo Darín y Javier Cámara consiguen sacarnos la lágrima, pero ante todo reflexionar.

 

 

 

Publicado
el 03-10-2017
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